1/4/09

LAMENTO DEL CABALLERO HERIDO

Se escapaba el alma entre nubes risueñas y luces infinitas. Un camino de sombras se empinaba frente a la brisa palpitante después de la última batalla. Así, tendido con mis heridas y un rumor de victoria recorriendo los huesos maltratados, juré morir esta mañana de grises soles y distancias marcadas por el filo de mi espada desnuda. Cerré los ojos, apagados en el dolor, vertido en sangre valiente, busqué desesperado un espacio alejado de los lamentos para posar mi cuerpo y su exacta naturaleza suspendida en mis rodillas sin fuerzas. Allí clamé por la muerte para devorar la angustia que mostraba sus garras sobre la punta afilada de una aguja profetizada por el tiempo. Crucé mis manos en el pecho agitado, comulgué una plegaria de principio a fin habitada por tu nombre. Era un altar, yo y mi piel desgarrada, olvidé los símbolos dejados en las puertas de Sodoma y Gomorra, para probar sin mirar atrás la sal prometida a los desobedientes. ¿Fui desobediente? No lo creo, o al menos eso pasa de mí que prometo un discurso cuando surque los mares de Laronte para dejar mi nombre en el recinto sagrado de todos los espíritus. ¿Espíritus? Me confundo en esta hora de descenso que mi corazón late, se desboca como un potro asido a mi espada en el mismo centro de la batalla. Te pienso, vivo yo, me das de beber agua de vida, mis labios reconocen la mansedumbre de tus manos y mis ojos ven siluetas de alas grandes naciendo en la altura inalcanzable de tus hombros. Resucito junto a un ángel, la hierba es verde y fresca, se han consumido las marcas de mi sangre imperiosa y un aliento de vivir a poblado mis pulmones de caballero cansado. Reconozco la mañana y muchos rostros mutilados, hay vida en mis pupilas que saltan asustadas en presencia de tu belleza. Quién eres no me importa, solo agradezco tu milagro y tus ganas de alejar los laberintos oscuros que llegaban anunciando soledades eternas para conquistar mi alma. Respiro tu aroma de diosa, el perfume inconfundible del olimpo, escucho cuando cantas y los árboles se mecen acariciando el vacío.... ¡Estoy vivo!

4 comentarios:

Mª JOSE. dijo...

LEO,BELLO REALMENTE ,ME LLEGO HONDO
¡¡BENDITO ESE ANGEL QUE RESUCITO TU CUERPO PARA SEGUIR BATALLANDO.

Alba Luz dijo...

Estas vivo, renacido de entre las cenizas como el ave fenix.....

Incriblemente bello......te lo repito mi querido poeta, me estas volviendo adicta a tus letras....

Sigue vivo, muy vivo, escribiendo de esta manera.....

Besos.....

Leobet Garcia dijo...

Gracias M.JOSE,por tu presencia siempre y tus palabras certeras.

BESOS.

Leobet Garcia dijo...

Alba querida,gracias cariño.Besos.

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